En anteriores informes hemos hablado de las principales características y retos del Internet de las Cosas (IoT). IoT consiste en conecta cualquier dispositivo, directa o indirectamente, a Internet. Esto incluye todo, desde ordenadores a tablets a máquinas de café a asistentes virtuales como Cortana y Alexa. Es una constelación de dispositivos: de hecho hoy, alrededor de 30 billones de esos dispositivos están activos alrededor del mundo.  A qué se incluyen también aquellos dispositivos que recopilan información de nuestro cuerpo. De hecho, estos dispositivos han sido erróneamente incluidos en el gran grupo del Internet de las Cosas cuando en realidad tendrían que haber sido incluidos en la categoría del Internet de los Cuerpo (IoB)

Internet de los Cuerpo (IoB) – término que nació de la convergencia de nuestro propio cuerpo con la tecnología – es un campo nuevo y excitante con muchas aplicaciones – y riesgos. IoB hace referencia a aquellos dispositivos que llevamos y que pueden medir diferentes parámetros de nuestro cuerpo y transmitir dichos datos. Lo que empezó con objetos externos como FitBits ahora incluye una seria de dispositivos más pequeños, más inteligentes y más capaces que incluso pueden ser implantados, ingeridos o anexados a nuestro cuerpo. En resumen, nuestro cuerpo ahora recopila y mandar información a través de la Wi-Fi.

Esto tiene innumerables aplicaciones, con potenciales beneficios para salvar nuestra vida, por ejemplo: cardiovasculares implantables (con sus siglas en inglés ICD) monitorean el ritmo cardiaco, lo miden y mandan impulsos al paciente en caso de que su corazón esté en riesgo de sufrir un ataque al corazón. Otro ejemplo son las ‘píldoras inteligentes’ que contienen unos sensores y que monitorizan al paciente. Estos sensores no solo reaccionan ante un incidente, también mandan información a una aplicación móvil a través de la cual el propio paciente o sus familiares pueden recibir un feedback. Hoy en día existen337 milliones de dispositivos médicos -desde implantes cocleares a monitores de insulina- que envían la información de recopilan de nuestro cuerpo cada día.

A pesar de que la medicina puede ser el campo “más natural” para estos dispositivos, muchas otras áreas también están desarrollando aplicaciones IoB. Entre ellas el mundo del arte. A principios de 2011 esta industria empezó a investigas las aplicaciones de sonidos biológicos para las performances musicales. Marco Donnarumma’s XTH tecnología sensorial es el resultado de esta investigación que captura los sonidos del cuerpo (desde los latidos del corazón, los músculos y la sangre) y los proyecta fuera del cuerpo integrándolos en el usuario para crear una escultura de sonido viviente “cambiante”- XTh convierte el cuerpo humano en un instrumento musical. También es un producto de consumo de código abierto y hardware de amplia disponibilidad. También es un producto de consumo de código abierto y hardware de amplia disponibilidad.

La principal aplicación para los negocios está dirigirá a mantener la integridad y seguridad de los datos. Nymi, por ejemplo, sabe quien eres – y lo puede demostrar. Se trata de un dispositivo que se pone en la muñeca y que incluye sensores que miden las señales eléctricas de los latidos del corazón. Debido a la estas señales son únicas, el dispositivo puede dar fe de la identidad de su dueño. Si otra persona lo usa, no funcionará. Existen muchas aplicaciones para esta tecnología, desde el logarse en un ordenador a abrir puertas o se puede usar como validación de contraseñas.

Todo esto está en crecimiento. De acuerdo con HIS Markit, se estima que para 2030 habrá 125 billones de dispositivos activos, muchos de los cuales estará implantados o llevaremos muchos de nosotros. Además, se espera que la transmisión global de datos incremente del 20-25% que viene haciendo anualmente al 50% por año en los próximos 15 años. Sólo en Q4 2017, 37.9 millones de wearables se vendieron alrededor del mundo. En palabras de los autores del libro Internet of Things, ‘esto no es un mercado, sino un movimiento’.

En el futuro las aplicaciones irán más allá. Algunos incluso afirman que IoB podría incluso estar integrado en nuestro ADN. Una cosa es chequear nuestro ritmo cardiaco para mejorar nuestro ejercicio lo cual lo vienen haciendo aparatos menos sofisticados tecnológicamente desde años tales como los cronómetros o los medidores de presión sanguínea analógicos. Y otra muy diferente son aquellos que se comunican con una red, analizan los datos, actúan de manera inteligente e incluso revelan información – muy personal- sobre nosotros, nuestra salud o nuestros hábitos. De hecho, Karl Martin, uno de los co-fundadores de Nymi quiere que estos dispositivos se usen como una ‘identidad constante’ que hace al portados reconocible inmediatamente en cualquier parte. Esto puede tener consecuencias muy peligrosas.

WSJ ya ha informado de las cuestiones que esto podría acarrear: “¿Quién controla IoB? ¿Quién va ha usar los datos derivados de estos dispositivos? ¿Quién es el responsable de que estos dispositivos hagan aquello para lo que fueron diseñados? si una “pastilla inteligente, como las que se han descrito anteriormente, transmite información sobre mi salud y bienestar, ¿esto supondrá un premio en mi póliza de seguro? Una tendencia en crecimiento son los tatuajes de realidad aumentada. Estos tatuajes consisten en implanta un chip dentro del cuerpo. Este chip, que contiene una memoria de 1KD, permite mostrar un GIF cuando se aproxima un smartphone a él. ¿Qué sucedería si en lugar de mostrar una mariquita, un ancla o el nombre de tu pareja revelara información confidencial?

Cuando describimos la tecnología XTH hicimos hincapié en cómo esta tecnología fusiona un cuerpo natural y otro virtual para crear una escultura de sonidos. Este es la esencia del futuro del IoB. El cuerpo humano y todos sus datos disponibles, ya sea en forma de latidos cardíacos, flujos de sangre, sudor o señales eléctricas, se convierten en la plataforma. La línea entre lo físico y lo virtual se borra. Los seres humanos se convierten en puntos de datos, un nodo y, en muchos sentidos, un servidor, en Internet de las cosas.

Una consecuencia del IoT es que nuestra nevera puede pedir la leche por nosotros. Con el IoB nuestra propia identidad puede ser rastreada, analizada e incluso hackeada. iBeacon de Apple puede hacer esto posible enviando campañas de marketing personalizados a nuestros smartphones, ¿qué pasaría si en el futuro estas campañas son directamente enviadas a los humanos? IoB puede provocas muchas cuestiones sobre la privacidad y ética y cambiar la forma en la que usamos la tecnología (¿o la forma en la que la tecnología nos usa a nosotros? Con esto en mente, las órdenes del ex vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney de que los médicos retiraran de su desfibrilador la conexión Wi-Fi no parecen tan disparatadas. Las personas y las empresas deberían pensárselo dos veces antes de contratar esta tecnología.

Miguel Ángel Lara Otaola

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